Pedirle a alguien que sea solidario con la causa palestina, es algo difícil; pedirle que la conozca, no tanto. Palestina, al día de hoy, sigue siendo el ejemplo de un país combatiente e indoblegable, lección que algunos pueblos han tomado en América Latina. Muchos todavía están desentendidos de lo que se vive ahí, logran aproximarse medianamente, pero desconocen la situación de fondo. A pesar de que existen muchas fuentes de información para documentarse al respecto, también existe una exuberante propaganda a favor del Estado de Israel (con el que Palestina confronta) y, además, las potencias de Occidente (Estados Unidos, Inglaterra y Francia) están detrás de esto, situación que complica el proceso de aprendizaje sobre los acontecimientos de Palestina. Todos los artículos, incluso este que he redactado, están limitados, porque es imposible compilar toda la historia de este país dentro de unas cuantas páginas, sin embargo, el objetivo de que usted realice esta lectura es para que logre hacerse una idea, si se quiere, de lo que sucede en esa pequeña región de 450 km de largo y 90 km de ancho, que limita con Siria y el Líbano por el Norte, con Jordania por el Este y colinda con Egipto a través de la Península del Sinaí.
ALGUNOS CONCEPTOS INDISPENSABLES
Para proceder, antes que nada, es preciso definir 3 conceptos claves: sionismo, semitismo e imperialismo, conceptos que serán indispensables para la comprensión de este artículo.
¿A qué hace referencia el sionismo?
Según la Real Academia Española, es un "Movimiento político judío centrado en sus orígenes en la formación de un estado de Israel y, después de la proclamación de este en 1948, en su apoyo y su defensa". Para precisar, el sionismo nace con Theodor Herzl (1860 - 1904) a finales del siglo XIX; este movimiento enfatizará en la creación de un Estado del "pueblo judío" en el territorio de Palestina. Pero es menester aclarar algo que la propaganda de Occidente repite erróneamente y que, a pesar de esto, muchos caen: el sionismo es un movimiento ajeno a las raíces del judaísmo, a su ética. Esto es, no todo sionista es judío y no todo judío es sionista. El sionismo no es más que un movimiento que promueve la creación del Estado de Israel encima de una región (Palestina) ya ocupada históricamente.
¿Bajo qué motivos el sionismo quiere hacer esto? Bueno, como sabrás, los judíos han sido perseguidos durante siglos: eran expulsados, en la Edad Media, de Francia e Inglaterra, pero no eran perseguidos por árabes-musulmanes, sino por cristianos y la Iglesia católica. En realidad, tanto árabes como judíos convivían sin problema alguno en la península ibérica (Al-Ándalus), durante la conquista musulmana en el siglo VIII y, por otro lado, convivieron por siglos dentro del Imperio Otomano. Los árabes nunca asumieron posiciones hostiles contra los judíos, por eso es un error creer que lo que hoy sucede entre el Estado de Israel y el pueblo palestino, es un conflicto que viene de hace siglos. El sionismo es, entonces, un movimiento expansionista que busca colonizar tierras que no le pertenecen, y es un concepto que tiene una denotación sumamente política; mientras que el judaísmo tiene una denotación religiosa. Más adelante profundizaremos en ello.
¿Qué se entiende por semitismo?
Nuevamente, recurriendo a la RAE, esta nos dice que es un "Conjunto de las doctrinas morales, instituciones y costumbres de los pueblos semitas". Con esta palabra hacemos referencia a los pueblos que se establecieron en Mesopotamia y el Próximo Oriente, antes del primer milenio de Cristo y que tenían lenguas que compartían un origen en común. Es decir, hebreos, cananeos, arameos, árabes, etc. Sin embargo, al día de hoy, el Estado de Israel y Occidente se han empeñado en utilizar el término antisemita como sinónimo de antijudío, confundiendo así a la opinión pública con la pretensión de que se acribille a aquel se opone a las políticas expansionistas y nacionalistas de Israel. Si fuéramos antisemitas, seríamos, en consecuencia, antiárabes. El semitismo no hace referencia, exclusivamente, a los hebreos (ni mucho menos a los judíos de hoy que, por cierto, no son descendientes directos de los hebreos, como ellos pretenden), sino también a los árabes. La propaganda israelí se enfoca en decir que todo aquel que se opone al genocidio que este Estado comete sobre Palestina, es antijudío. Pero aclaremos: todo aquel que se opone al Estado de Israel es ANTISIONISTA, NO ES ANTIJUDÍO NI ANTISEMITA, como los medios de desinformación pretenden hacerle creer.
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| Judaismo ≠ sionismo; antisemitismo ≠ antijudaísmo |
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| El imperialismo, aunque agonizante, aún se encuentra vigente |
Los países imperialistas llevan a cabo sus conquistas por medio de la democracia coercitiva, que consiste en una serie de sanciones, exigencias y, si es necesario, un representante o presidente que sea condescendiente a estos grandes países hegemónicos. Estas grandes potencias imperialistas, en los últimos siglos, fueron Francia y Reino Unido. Pero Estados Unidos los reemplazó después de la Segunda Guerra Mundial, por el poder económico, político y militar que adquirió luego del desastre de Europa. ¿Cómo estas potencias aplicaron la llamada democracia coercitiva, como forma de control imperialista? Bueno, no es sino colocar peones de presidentes que cumplan con sus exigencias y que le hagan creer al pueblo que gobiernan, que son presidentes independientes y soberanos, mientras que hacen negocios, explotan y regalan el territorio a otras naciones. Así funciona, por medio de la presión diplomática y económica. No hace falta ir al país, bombardearlo, saquearlo y dominarlo. Por suerte, hoy existe la "diplomacia".
Esa democracia coercitiva la aplicaron en Egipto, Irán, Palestina, Siria, el Líbano, etc. Pero algunos de estos países contaron con la suerte de llegar a ciertos períodos de "estabilidad" y de hacerle frente a estos planes de colonización, pero otros aún siguen en la lucha. Como es el caso de Palestina y Siria. Otros se llegaron a independizar por pequeños momentos, pero sus líderes fueron derrocados en el camino y así eran reemplazados por otros títeres de estas potencias hegemónicas. Así fue el caso de Irán, que desde 1925 contaba con un Sha (rey) apoyado y condescendiente con Inglaterra y, posteriormente, en la Segunda Guerra Mundial, tuvo que abdicar, pero el cargo lo asumiría su hijo, Mohamed Reza Pahlevi, que iniciará un programa de occidentalización; sin embargo, en 1950, el Primer Ministro de Irán, Haj Ali Razmara, empieza a socavar su mandato al ser identificado como enemigo público por ser abiertamente pro-occidental, siendo asesinado en 1951 y, en el 52, lo sustituye Mohamed Mossadeq, quien nacionalizará la industria petrolera y le hará la guerra a Inglaterra y EEUU. Como es de esperarse, la influencia de Mossadeq no duró mucho. La C.I.A. hizo de las suyas y armó un golpe de Estado en el 53, quedando así, nuevamente, Irán en manos del Sha (monarca obsecuente). Situación similar pasó en Egipto con Nasser y las presiones diplomáticas y económicas que venían de las potencias que asfixiaban a este país. En esto consiste el imperialismo de la Edad Contemporánea, en aplicar la democracia coercitiva. Claro, también hay guerras y violencia de por medio, pero suelen ser las últimas opciones.
EL CASO DE PALESTINA
Habiendo hecho un repaso de ciertos conceptos y situaciones, ¿qué pasa en Palestina?
Para empezar, en Palestina existe una ocupación ilegítima, una ocupación que llegó desde Europa, desde Occidente, por medio de la inmigración ilegal y descontrolada. Los sionistas son expertos en confundir a la opinión pública. Estos tienen una serie de argumentos que no corresponden a los hechos históricos, pero pueden confundir, fácilmente, a cualquier persona con poca información. Se llaman a sí mismos como descendientes de los hebreos originarios de las regiones cercanas a Mesopotamia que, posteriormente, se trasladaron a Canaán y luego a Egipto para después regresar y ocupar Canaán y fundar el reino de Israel. Pero estos olvidan, deliberadamente, que ya en Canaán existían tribus asentadas, como los jebuseos, filisteos, cananeos, amorreos, etc., ubicadas en partes geográficas distintas, pero dentro de la región (por lo que la identidad en común era ser hijos de Canaan, cananeos).
Los sionistas quieren llamarse a sí mismos como los primeros en estar dentro de esa región y se esfuerzan por desconocer la descendencia de las demás tribus, como si hubieran desaparecido en algún punto histórico, pero no es así. Tanto cananeos como filisteos y fenicios, perduraron en esas tierras y formaron parte de las generaciones posteriores, con los mismos hebreos (estos últimos llegaron después). Dentro de las comarcas de los imperios que pasaban por este territorio, convivieron diferentes tribus que convergieron y generaron una identidad en común: los palestinos.
Todos estos pueblos originarios alrededor de Mesopotamia y dentro de Canaán, fueron producto de una ola migratoria que partió de la península arábiga. Al llegar los hebreos, ya existían tribus dentro de Canaán. Defender la tesis de que los hebreos fueron la única forma de organización social que perduró siglos en esa región, es una mentira. Esta solo es una explicación demasiado corta de lo que los sionistas de hoy quieren hacer creer por medio de la modificación de la historia, y, aun así, si asumimos que poseen la razón de que fueron la primera civilización y que los cananeos no son los descendientes de los palestinos, ¿por qué pretenden que creamos que el judío de hoy es el descendiente directo del hebreo antiguo? Simplemente, es una postura insustentable.
Más allá de eso, la base que exponen también incursiona en los límites de la metafísica y la religión. ¿Cómo se puede justificar la invasión y la ocupación de un país, en pleno siglo XXI, bajo el argumento de que es la Tierra Prometida (Eretz Yisrael) de x religión? Sepamos, pues, que el judaísmo no es sino una religión, un sistema de creencias que un grupo de personas asume, pero no es un pueblo, como los sionistas vociferan.
Una vez expuesto el argumento más común de los sionistas, pasemos a hablar sobre la calculada planificación del sionismo para dominar a Palestina, esto, claramente, con el apoyo de grandes potencias como UK y Francia. Hubo dos puntos claves que propiciaron la invasión de sionistas —todos de descendencia europea, askenazis, que descienden de khazarianos, pueblos de la Europa septentrional y de raíces eslavas, que decidieron adoptar la religión y la cultura judía—:
- Acuerdo de Sykes-Picot
- Declaración de Balfour
ACUERDO DE SYKES-PICOT
No pretendo abordar este punto con el tecnicismo que requiere, sino dar una idea general de lo sucedido aquí. Este acuerdo, sencillamente, consistió en un plan entre Gran Bretaña, Francia y el pueblo árabe que estaba bajo dominio del Imperio Otomano. ¿Cómo se planteó? Bueno, no fue nada complejo: Gran Bretaña y Francia les prometieron a los árabes que si los ayudaban a sacar a los otomanos, le otorgarían una nación independiente al pueblo árabe en la Gran Siria, constituida, en ese entonces, por Siria, Palestina y el Líbano. ¿Qué sucedió? Nada de otro mundo: lo que haría un país con recorrido imperialista: incumplir su promesa, dominar y someter. Una vez los mandos del Imperio Otomano decayeron, luego de la Primera Guerra Mundial, Francia y Gran Bretaña se dividieron los territorios y fortificaron las fronteras y divisiones entre los países (esta repartición de territorios se llevó a cabo, concretamente, en la Conferencia de San Remo, 1920). Francia se hizo con Siria y el Líbano, mientras que Inglaterra colonizó Irak y Jordania. Este fue, principalmente, el punto de inflexión entre Occidente y Medio Oriente.
Posteriormente, tanto Gran Bretaña como Francia propiciaron una ingente inmigración judía que venía de Europa, acrecentando así a la población europea que adoptaba la religión judía. Antes de la gran inmigración que empezó en el siglo XX, los palestinos y cristianos conformaban el 94% de Palestina, con un 14% de cristianos y, el otro 6%, correspondía a la población judía. Con el pasar de los años, el porcentaje de la población palestina iba disminuyendo, llegando a representar, a inicios de 1930, un 70%, mientras que los judíos inmigrantes ya empezaban a representar casi un 30%. Añadiendo, además, que los propietarios sirio-libaneses tenían que vender sus tierras, pues los trámites para viajar de una región a otra eran complejos y, Gran Bretaña junto con Francia, obstaculizaban el paso de la comunidad autóctona, así que al vender las propiedades, estas eran compradas por la Agencia Judía que, con posterioridad, eran ocupadas por inmigrantes que trabajarían en los conocidos kibbutzim o granjas comunitarias. De esta manera, los judíos fueron asentándose cada vez más, mientras que los palestinos y sirio-libaneses tuvieron que empezar a inmigrar.
Como era de esperarse, esta inmigración descontrolada trajo una serie de problemas: la siembra de hostilidades. El sionismo, con su radicalismo armado, empezó a crear bandas terroristas para amedrentar a los palestinos y así ir ejerciendo presión sobre estos, para que abandonen sus aldeas e ir extendiéndose geográficamente. Estas bandas fueron tres: La Haganah, fundada en 1920 y sus brazos derivados: la Irgun y Stern. La Haganah, siendo el predecesor natural del Ejército de Israel, recurría a métodos de terrorismo para expulsar a los aldeanos y así ir colonizando sus tierras. Las operaciones terroristas fueron muchas (Masacre de Deir Yassin); en otro artículo ahondaremos en ellas. La respuesta a estos ataques fue la esperada: grupos de resistencia palestina empiezan a emerger en diferentes partes de la región. Sin embargo, Occidente no esperó en llamar y estigmatizar a la legítima resistencia palestina, como grupos terroristas y radicales.
La historia sobre lo que sucedió después de la repartición que se pactó en 1920 es larga. Tendríamos que hablar, además, del período que va de 1920 a 1945, sobre el incremento de la inmigración, los atentados efectuados por las bandas sionistas e, incluso, los asesinatos que los mismos sionistas cometían contra el Ejército Británico. Pero será en una próxima ocasión.
LA DECLARACIÓN DE BALFOUR
El sionismo, en principio, fue apoyado no solo por Gran Bretaña, sino por los mismos revolucionarios soviéticos. Existían diferentes corrientes dentro del sionismo: sionismo socialista, sionismo cultural, entre otras concepciones... Pero si en algo tuvo suerte este movimiento, fue en converger sus intereses con los intereses de uno de los más grandes imperios de ese momento, si es que no era el más grande: Gran Bretaña. Los sionistas, por medio de su delegado, Arthur Balfour (canciller británico), presentaron una solicitud breve y concisa a Walter Rothschild, representante de la comunidad judía en Gran Bretaña.
| Declaración de Balfour, 1917 |
En esta declaración se encuentra el origen de los más atroces actos que se han cometido contra la comunidad palestina. Citando en palabras de Jorge Simán (2013): "[...] este documento revela de una manera clara e inconfundible la unidad de objetivos oscuros que perseguiría a partir de ese momento la alianza anglosionista. La Declaración de Balfour fue calculadamente redactada, de manera tal que al prometer a los juidíos la creación de un Hogar Nacional en Palestina no menciona a la población autóctona como palestinos ni como árabes, sean musulmanes o cristianos; se refiere a ellos simplemente como comunidades no judías de Palestina, una forma extraña de referirse a los milenarios habitantes nativos de ese país" (p. 39).
Esta declaración no fue más que la promesa que Gran Bretaña le hizo a la comunidad judía (sionistas, en realidad), por la que se comprometió a pasar por encima de los derechos, la autonomía y la determinación del pueblo palestino, pueblo que ya tenía siglos de permanencia en la región y que, además, poseía una identidad en común.
Estos fueron los dos puntos cruciales que abrieron paso al colonialismo del siglo XX y XXI en Medio Oriente. En un próximo artículo, ahondaré en los años posteriores a 1930, cuando la inmigración judía se agudizó y la implicación del nazismo en este conflicto. Estados Unidos, con el pasar de los años, ha venido perdiendo influencia a medida que el gigante asiático ha empezado a desplazarlo. Los acuerdos de Bretton Woods, sin lugar a dudas, hicieron que Estados Unidos se alzara como la nueva hegemonía del siglo XX y, hasta nuestros días, aún demuestra poder. Pero tales efectos empiezan a disiparse... ¿Qué camino le depara esto a Medio Oriente? Profundizaremos en todo ello en las siguientes entregas.
Pero lo que tenemos que saber es que, aunque Palestina se encuentre a miles de kilómetros lejos de nosotros, es preciso conocer su historia y la procedencia de sus habitantes; desentendernos de las injusticias de otras regiones es simplemente perder la capacidad de sentirnos humanos y de acoger todas las causas justas como nuestras. A pesar de ser un tema que ha sido abordado en numerosos videos y plataformas, es bueno no dejarlo morir, porque la guerra en esa región aún está vigente. Porque, aunque veamos todo tan lejano, existen relaciones muy estrechas que muchos aún no logran dimensionar. Por ejemplo, que Colombia y una gran mayoría de políticos de aquí mantenga una posición condescendiente ante Estados Unidos, incluso, los mismos que se hacen llamar "alternativos", "socialdemócratas" y expresen una abierta admiración hacia los mandatarios de EEUU, mandatarios que financian la ocupación israelí y las bombas que caen sobre escuelas y hospitales en Palestina, asesinando miles de niños al año.
BIBLIOGRAFÍA
Abufele, J. S. (2013). Mitos y Realidades del Conflicto Palestino - Israeli. Bogotá, Colombia: Lecat Ltda.
Estulin, D. (2015). Fuera de Control: cómo occidente creó, financió y desató el terror del Estado Islámico sobre el mundo. Barcelona, España: Planeta, S.A.


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